Que las estrellas rodantes. Que la pasión
Que los dulces de fresa Que tus labios a medianoche
Que las arandelas del sueño por donde pasa tu amor
Que yo desnudo a tu lado
Que el frescor de la mañana de domingo Que nada
Que es mentira
Que el calor de tu sexo como alud salvaje
Que me olvides Que apenas tienes valor para mirarme a
Los ojos Que te marchas Que jamás podrás hallar la puerta
sino en la maraña de mis brazos.

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